En 1999, un pequeño grupo de berlineses descubrió que casi el 50 % de las acciones de la Compañía de Aguas de Berlín (BWB) se habían vendido de forma encubierta a Veolia y RWE como parte de un acuerdo de asociación público-privada. Después de reivindicar que se organizara un referendo, de forma que la ciudadanía pudiera votar para leer el contrato secreto, el gobierno de la ciudad de Berlín se sintió bajo tanta presión que volvió a comprar las acciones y remunicipalizó la prestación de agua.

La iniciativa se puso en marcha cuando un pequeño grupo de integrantes de Attac Berlín descubrió que el gobierno de la ciudad había vendido el 24,9 % de las acciones a RWE y Veolia (el mismo porcentaje a cada una). El grupo organizó un gran acto público en un circo de Berlín para informar a la gente sobre este hecho y, al final, se invitó a toda aquella persona interesada en crear una asamblea que se llamaría Berliner Wassertisch (Mesa del Agua de Berlín). Aunque muchos de los asistentes eran integrantes de sindicatos, partidos políticos y otros colectivos, en el marco de la asamblea cada persona se representaba solo a sí misma (un principio que sigue vigente hasta el día de hoy).

La lucha de cinco años (2006-2011) para celebrar el referendo fue imprescindible porque, sin ella, el contrato se habría mantenido en secreto, lo cual habría negado a los activistas los motivos para acudir a los tribunales. Pese a que ningún partido político ni medio de comunicación apoyó la iniciativa, los ciudadanos y las ciudadanas de Berlín estaban tan indignados por el secretismo del contrato que votaron a favor del referendo.

De hecho, para poder organizar la votación, se necesitaban 25 000 firmas, pero el grupo promotor consiguió más de 36 000. Más adelante, el gobierno de Berlín prohibió al grupo publicar el contrato secreto alegando que, con ello, contravendrían la constitución alemana, lo que los obligó a acudir al Tribunal Constitucional de Berlín, que falló a su favor. Y cuando se celebró el referendo, el 98 % de los más de 660 000 votantes votó a favor de la publicación del contrato.

La presión alcanzó tales dimensiones que el gobierno de Berlín compró las acciones de RWE en 2012 y las de Veolia en 2013. Gracias al referendo, el agua de Berlín se remunicipalizó en 2014.

Fotografía: Uwe Hiksch/Flickr

“Esta experiencia nos demuestra que un pequeño grupo de personas comprometidas puede generar un gran cambio (en este caso, conseguir que se remunicipalicen los servicios de agua de Berlín a través de un ejercicio de democracia directa). El hecho de que el referendo para divulgar el contrato privado no contara con el apoyo de ningún partido político, sindicato, gran ONG ni medio de comunicación y fuera el resultado de una iniciativa totalmente voluntaria parece un logro casi heroico.”
– Satoko Kishimoto, evaluadora de Ciudades Transformadoras

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