Una eficaz campaña impulsada por los movimientos sociales ghaneses ha sido la artífice de la retirada de los contadores de prepago de la empresa Ghana Water Company LTD (GWCL), cuya instalación proyectaba largas sombras sobre el derecho humano al agua.

Ante la grave amenaza que suponía esta medida sobre el derecho de acceso al agua y la salud pública en Ghana, la Red Ciudadana por el Agua (Water Citizens Network) decidió lanzar una campaña en contra del uso de contadores de agua de prepago. Hasta en tres ocasiones se ha conseguido frustrar los intentos del Gobierno de instalar este tipo de contadores, gracias a la promoción de campañas en medios de comunicación, las presiones ante el poder legislativo y las convocatorias a paros y manifestaciones.

Al principio no existía una firme oposición entre la población ante la idea de los contadores, pero ya durante los cinco meses posteriores a su instalación, sus usuarios hicieron manifiesta una creciente ola de quejas que se materializó en cierta forma de resistencia. Fue entonces cuando la agencia del Gobierno que había vendido con tanto entusiasmo la idea a la población ghanesa tuvo que comparecer ante los tribunales en 2004 para detener la iniciativa, y no precisamente para defender los derechos humanos, sino por una contravención contractual. Tras esta comparecencia, GWCL procedió de inmediato a sustituir todos los contadores de agua de prepago en el área afectada por contadores convencionales.

En febrero de 2014, el controvertido debate sobre los contadores de agua de prepago volvió a saltar a los medios de comunicación cuando la Comisión Reguladora de los Servicios Públicos apoyó la propuesta de GWCL de iniciar un nuevo proyecto piloto de instalación de contadores de agua de prepago en una serie de comunidades. De nuevo, y a pesar de las numerosas dificultades, la sociedad civil volvió a frenar el proceso. Lo que definitivamente terminó por inclinar el peso de la balanza fue la intensa campaña mediática apoyada por los movimientos sociales y, en especial, por grupos como ISODEC y la propia Red Ciudadana por el Agua de Ghana.

Cuando el gran público ya pensaba que esta controvertida medida era agua pasada, fue toda una sorpresa el que en julio de 2015 se volviera a plantear su aplicación, esta vez con mayor fuerza que en las dos ocasiones anteriores. El director general en funciones de GWCL anunció en julio que todo estaba preparado para la instalación de contadores de agua de prepago en agosto de 2015, pero esta iniciativa se volvió a frenar gracias a un resistente movimiento ciudadano, con la ayuda de algunos medios de comunicación y el comité parlamentario de supervisión del sector.

“La Red Ciudadana por el Agua de Ghana ha logrado detener la instalación de contadores de agua de prepago gracias al uso de unas estrategias eficaces y de gran impacto —a pesar de la limitación de sus recursos— y poner freno a esta iniciativa del Gobierno en tres ocasiones.”
– Satoko Kishimoto, evaluadora de Ciudades Transformadoras

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