Después de que el terreno que antes ocupaba el antiguo aeropuerto de Atenas llevara casi una década inactivo, un grupo de ciudadanos y ciudadanas se movilizó para forjar una forma diferente de vivir en una gran ciudad. Con el respaldo municipal, establecieron una finca urbana de 2500 m2 en parte de las tierras abandonadas del antiguo aeropuerto.

La iniciativa surgió como una forma de presionar al Gobierno para que no transformara la zona para uso comercial, una propuesta respaldada y apoyada por el alcalde de Argyroupoli-Elliniko, Ch. Kortzidis, que ofreció al grupo un área para cultivar en parte de las tierras que disponían de acceso a agua y energía.

Con la asistencia técnica voluntaria de una persona especialista en agricultura ecológica, el grupo aprendió cómo limpiar el terreno, cavar, sembrar y crear abono orgánico, y todos los domingos celebraban reuniones para decidir qué plantar, cómo organizar el trabajo y cómo financiar la compra de insumos, etcétera. Las decisiones y las disputas —a menudo sobre qué técnicas de cultivo utilizar o cómo mejorar la visibilidad del proyecto entre un público más amplia— se resolvían como grupo.

Photo credit: Farmers of self-managing farm ‘Agros’, Elliniko.

Aunque no era la primera vez que cultivaban, el grupo aprendió a producir y distribuir alimentos con muy buenos resultados, y todo ello sin recurrir al uso de productos químicos. Durante los meses de verano, el grupo tenía demasiadas verduras y hortalizas para su propio consumo. El excedente nunca se vendió, sino que se donaba a quienes lo necesitaran, como una clínica de salud o el propio municipio.

Lamentablemente, en 2019, el Gobierno clausuró la finca en el marco de su proceso de privatización de los activos públicos y la vendió, con un contrato de arrendamiento de 99 años, a inversores, para un plan de promoción inmobiliaria (que prevé un casino, un centro comercial y hoteles de lujo).

Sin embargo, el legado de esta iniciativa de agricultura urbana no se desvanecerá, ya que la experiencia obtenida a lo largo de sus ocho años de recorrido se ha compartido constantemente a través de un blog, un programa de radio de producción propia que se desarrolló durante dos años, y visitas de docentes y estudiantes de Grecia y de todo el mundo.

“Una demostración clara de las alternativas a la especulación como base para las decisiones en materia de planificación urbana, arraigadas en el espíritu del intercambio y la solidaridad. Este grupo creció y aprendió de forma colectiva durante muchos años y ha respondido de manera positiva a la experiencia, posiblemente desmoralizadora, de perder su tierra, inspirándose en todo lo que logró y tratando de compartirlo con otros.”
– Tom Henfrey

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