Desde 2014, la campaña ‘Nuestra agua, nuestros derechos’ (en inglés ‘Our Water Our Rights Campaign’) ha logrado movilizar a la sociedad civil, a entidades sindicales y a grupos de base para oponer resistencia a la política de privatización del agua en Lagos y ha ampliado el compromiso de la ciudadanía de cara a la búsqueda de soluciones a la crisis del agua que sufre la ciudad. Contra viento y marea, también ha conseguido incrementar el gasto público destinado a infraestructuras de agua y saneamiento en la capital.

Cuando el grupo ERA supo que el gobierno del estado de Lagos estaba negociando en secreto establecer una alianza público-privada que se encargaría del suministro del agua —en una ciudad ya de por sí muy desprovista de estos servicios—, decidió poner en marcha su propio proceso de investigación, y trabajó con un amplio abanico de organizaciones nacionales e internacionales para movilizar a la ciudadanía de la capital. Para ello, no solo se dieron a conocer a la opinión pública los planes del gobierno para privatizar los servicios de agua, sino que también se la formó para que tomara conciencia sobre lo que implicaría esta medida.

La campaña tuvo en su punto de mira a la empresa Visionscape Sanitation Solutions, que contaba con el único contrato para la gestión de residuos en Lagos y también formaba parte de una alianza público-privada en el sector del agua. La gente publicó fotos en las redes sociales para mostrar lo sucias que estaban las calles desde que Visionscape se había hecho cargo de la gestión de los residuos en Lagos. A raíz de la campaña, se rescindió el contrato de residuos de la empresa y el gobierno volvió a asumir el control de la gestión de los residuos.

La campaña también ha cosechado más éxitos estructurales, como lograr que se anule el contrato del Gobierno central con el Banco Mundial como asesor del programa de privatización; presionar al gobierno para que reserve 185 millones de dólares en su presupuesto para el acceso al agua potable; y reunir a muchas organizaciones, movimientos sociales y comunidades de Lagos bajo un único lema. Aunque los planes de privatización no han desparecido de la agenda del gobierno, nuestra campaña se mantendrá hasta que se alcance el objetivo de que el agua se consagre en la Constitución como un derecho humano.

“La campaña ‘Nuestra agua, nuestros derechos’ y la coalición que, de momento, ha conseguido frenar la privatización del agua en Lagos me recordó nuestras propias movilizaciones y luchas en Cochabamba (Bolivia) en 2000. Con una campaña que presenta un fuerte elemento organizativo, las personas de Lagos nos están dando una gran lección y nos demuestran que no hay nada imposible.”
– Marcela Olivera

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